Contando mi vivencia quiero contribuir a desmontar uno de los muchos mitos que hay alrededor de la lactáncia:
Si la madre tiene un gran disgusto durante su lactancia, la leche “se va” o “se corta”.
Me llamo Marta y tengo una hija de 5 años y un hijo de 20 meses. A los dos les he dado lactancia materna, pero ha sido con Mauro cuando me he dado cuenta, más todavia, de que en la lactancia QUERER ES PODER.
En un mes mi vida ha cambiado. Tuve que ser operada de la pierna y me preocupé de dejar muy claro en el Hospital que estaba con lactancia materna.
Hasta ahí todo bien, pero cuando expliqué que debían de dejar subir a planta a un niño de 20 meses la cosa empezó a cambiar… Tuve que ver miradas y oír comentarios de las enfermeras de planta nada agradables, poniendo en duda si estaba haciendo lo correcto con un niño “tan mayor”.
Además, mi marido salió al pasillo y escuchó risas de burla dirigiéndose a mi habitación (como dejando entrever que yo era una “radical de la lactancia materna”). Ellas no sabían que mi marido estaba cerca.
Al entrar al quirófano, dije de nuevo que daba el pecho y de repente escuché una voz muy alegre que me decía: “¡qué bien! yo también dí el pecho hasta los 4 años”.
Sentí un gran alivio al ver que no me iban a tratar otra vez como “la rara”. La enfermera de quirófano se llamaba Teresa y tengo un gran recuerdo de ella. Me hizo sentir durante toda la operación que lo que yo hacía era muy importante y valioso. Además, se acercaba a mi oído y me animaba a seguir con la lactancia sin hacer caso de lo que los demás dijeran.
Cuando me subieron a mi habitación tardé 6 horas en dar el pecho. Estaba dolorida pero se me pasaba todo cuando tenía entre mis brazos a Mauro mirándome a los ojos, feliz de ver que todavía tenía a su madre para estar dándole lo que era mejor para él.
Después de esto la vida me tenía guardada otra dura prueba.
Mi padre, al que estaba muy unida, falleció después de 5 días durísimos trasladándome a la UCI de la Fe por el día y volviendo de noche.
En esos momentos no tenía ganas de dar el pecho a mi hijo, pues llegaba de noche y no tenía casi fuerzas. Pero seguí adelante pensando que mi hijo no tenía culpa de nada. Después del duro golpe de ver morir a tu padre poco a poco, me quedaba por delante un velatorio en el tanatorio interminable, pues mi padre era un hombre muy grande y querido.
Como no podía irme del tanatorio, pedía que me trajeran a Mauro para darle el pecho en una sala y después se lo llevaban.
Al día siguiente me esperaba el entierro y el crematorío con toda la carga y cansancio que conlleva. Hice lo mismo por la mañana: le daba el pecho y esperaba a tener un ratito para darle otra vez.
Mi padre tenía debilidad por Mauro y además se le parecía mucho. Era tambien mi padre el que tomó pecho hasta los 4 años.
El era uno de los que me animaba a seguir adelante con la lactancia contándome los buenos recuerdos que tenía de cuando su madre le llamaba para que entrara a casa a por la merienda. En realidad era para mamar, pero como a él le daba vergüenza, mi abuela delante de los otros niños le decía eso.
Lo que me ha pasado a mí ocurre todos los días. Sólo quería contarlo para contribuir a desterrar de una vez este mito en torno a la lactancia materna. Aunque la situación sea dramática y dura, la leche nunca se va. Sigue ahí esperando alimentar a nuestro hijo.
Sólo falta encontrar un poquito de tiempo y fuerza para cogerlo en brazos y seguir adelante. A cambio recibiremos el mejor premio.
Yo sabía que aunque me encontraba atravesando unos momentos tan duros que apenas encontraba las fuerzas necesarias, era la mejor opción para mi hijo y le estaba dando lo mejor.
Marta Mora
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Folletos de información Sina:
- Lactancia materna: 10 consejos básicos
- Mitos y falsas creencias en lactancia materna
- Madrinas de lactancia
- Lactància Materna: 10 consells bàsics.
- Lactància Materna: Mites i falses creences.
- Padrines de Lactància.
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Te felicito Marta por tu constancia y oídos sordos a palabras necias. ” Amar es dar de mamar ” dice nuestro slogan y tiene tanto de cierto.
besikos. Sonia
Así es, Marta…. mi madre falleció de forma repentina cuando mi hija tenía 4 meses, mientras en la uci me estimulé con el sacaleches donde y cuando podía, y el padre en casa le daba en biberón. fueron varios días en los que solo tomaba una o dos tomas directas al día. Mis recuerdos más tristes en mi lactancia fueron engancharme a la niña nada más dejarla de cuerpo presente, y esperando el entierro oyendo las campanas a muerto mientras mamaba. Me parece oírlas cada vez que lo recuerdo… pero mi madre fue una gran madre lactante y en algún lugar ve que mi hija hoy casi cuatro años después, y su hermanito que ya va para el año siguen mamando tan felices. Gracias, madre.
Que te recuperes de ambas cosas, Marta, y enhorabuena por tu lactancia.
Marta eres genial, un model de mare a seguir. Aitana i Mauro et compensaran tot el que fas per ells dia a dia. Perquè tot esforç té la seua recompensa.
Ja saps que ens tens per al que et faja falta.
Molts ànims!!
Marta m’has emocionat! hi ha que lluitar dia a dia i no deixar que els comentaris ens tomben a terra. Jo per on vaig dic que estic amamantant i que pense seguir-ho prou de temps…..es el millor ratet que tenim, disfrutem-ho que açò passa molt ràpid!
Jo també senc els comentaris de…..esta enviciat…..jajajjaaj jo dins de mi em ric jajajjaaj i dic que gran és la ignorància……qüan veuen que jo ni conteste camvien de tema……Per moltes lactàncies llargues!
Hola Marta:
Soc Vero , enhorabona per ixa constància que tens en el bon fer i ixa crianza mesurada en els teus fills , imagine , sols imagine el que estas passant perque deu de ser també molt dur el tindre tot el temps per a tu i entregar-lo als teus fills i despres de repent no tindre-lo i rondar-te tants pensaments de si estas fent el correcte o no , pero tenim que lluitar front a les proves que ens porta la vida , i tu estas fen-t’ho de sobresalient endavant , que segur que poc a poc anira la cosa millor .Molts besets i molts anims !!!